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23/10/07

Paseo zacatecano (Parte III)

Ya más relax, y en vista de que hice un viaje muy largo y sabrá Dios cuando vuelva a visitar esas lejanas tierras, pues decidí quedarme un par de días más. Todo dentro del presupuesto, claro está...

Hice el recorrido clásico que uno hace cuando llega a un pueblo, solo que esta vez ya no entré a tanta iglesia. Tomé el bus turístico donde inexplicablemente no me cobraron y pues son 40 pesos no gastados, los cuales bien sirven para comer. Comí en la Acropólis, un lugar que es algo así como la Parroquia veracruzana o el café Tacuba de México, pero es muy caro. Para el segundo día me dijeron de otro sitio llamado el Recoveco donde hay desayuno y comida bufet que son sensiblemente más baratos que sentarse en la Acrópolis, además de que te permite llenar el buche con ricas viandas, postrecito y café incluidos.

Por la noche de mi primera noche, estuve paradita esperando pacientemente la función de El caballo (o algo así creí escuchar) de una compañia francesa de teatro de la calle. Tenían un esqueleto de dinosaurio impresionante y una grúa gigantesca y ahi me tienen paradita espere y espere.

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que a las 8.30 empezaban, y ya son como las 9.15 y nada y yo quería ir a una callejoneada zacatecana (similares pero no iguales a las de Guanajuato, donde sale la tuna a cantarle a la moza).

Ví que dos personas llevaban instrumentos musicales e iban a toda prisa porque debían estar en el callejón fulano. No me avivé a preguntarles si podía seguirlos. así que esperé otro rato a que este espectáculo comenzara porque dadas mi estatura de hobbit yo sólo podía ver cuando se movieran por los aires. Como pasaba el tiempo y era mi única noche sin preocupaciones, decidí ir a buscar dónde se estaban reuniendo para la callejoneada.Al fin llegué a la Alameda, y sí, habían dos bandas tocando, una que se reúne ahí y la gente se pone a bailar, y otra organizada por una familia muy muy nice. Se veían medio sangres y cuando partieron pues decidí no seguirlos porque vaya uste a saber en qué callejones se meterán y si me alejo de mi hostal podría serme difícil regresar.

Así que decidí volver a la plaza de armas a ver si alcanzaba el final del espectáculo pero ya toda la marabunta venía en dirección contraria. En esas estaba, cuando me quedé a ver a una señora mayor que bailaba al ritmo de unos violinistas que no estaban en el tejado y bailaba tan alegremente que hasta daban ganas de acompañarla. Total, que allí estaba yo siguiendo mi camino cuando veo venir un burro!!!!
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así que me quedé paradita en esa esquina esperando que pasaran y para mi sorpresa ya era la parada final. Sobra decir que me quedé ahí disfrutando de la banda y cantando el viva Aguascalientesn y tarareando la marcha de Zacatecas. Como era tanta gente que siguió a este burro, para el momento en que me topé con ellos ya no había ni una gota de mezcal:

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en las cajas que carga el burrito llevan botellas de mezcal, y las regalan a los que siguen al burro. Uno debe llevar su jarrito para el mezcal, que en realidad son pequeños. Allí pude comprender esa canción de Antonio Aguilar, la de las copitas copotas, y la que dice "que sirvan las otras copitas de mezcal, que al fin nada ganamos con ponernos a llorar"...

Y salvo eso que considero realmente típico de zacatecas, porque la gente realmente baila los sones de la tambora y va detrás del burro divirtiéndose de callejón en callejón, pues Zacatecas es como cualquier otra ciudad colonial. Esta vez no recorrí los museos: hay uno donde exhiben máscaras y todo lo que tenga ojos me da miedo así que ni gratis iría a ese; pero no quise visitar ninguno en realidad; tampoco fui de iglesia en iglesia para comprobar lo que Lutero le dijo al Santo Padre en su momento (sobre la piel, la carne y los huesos de las ovejas, el que lea entienda), y tampoco quise ir a todos los lugares turísticos. Solo me atreví a ir a La Mina (con el temor inicial de un derrumbe, vdd, uno nunca sabe) y fui al día siguiente al teleférico. Claro, como mi presupuesto era casi nulo y mi aburrición total, opté por subir a la carretera que lleva al teleférico (la estación del hotel) (con lo que comprobé la afición mexicana por las escaleras), y luego cruzamos al cerro de la Bufa, donde caminé y caminé que si al museo de la toma de Zacatecas (que vale mucho la pena), y luego a la estación meteorológica, y luego a la iglesia del lugar (donde observé las libres, muy libres interpretaciones de los muchos títulos de la Virgen que se le dan en las letanías. ver para creer), y luego subí a la rotonda, y de ahí decidí bajar el cerro hasta el Centro de Zacatecas. Y una vez que pise el pueblo, oh sorpresa: de todos los nombres que existen para los pasos peatonales en todas las ciudades, tenía que tocarme este:

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por la noche regresé al hostal, pasé el tiempo en una salita muy mona, leí el último libro de Gilda Radner, bastante conmovedor por cierto, y partí sin dolor hacia la central camionera. Viajé incómodamente en el etn (tanto para nada xq la carretera hacia aguascalientes está como las de mi tierra) y tan tan. arribé felizmente al d.f. donde estoy varada mientras espero el momento de retornar a mi cantón magresita del alma. :)

22:40 Anotado en Travel | Permalink | Comentarios (1) | Enviar a Email

Opus II, en él se explica de los problemas de la presentación y cómo fue resuelto por la Osezna

(el título de esta nota es una mala paráfrasis de una canción de Chava Flores, de la que no recuerdo bien el nombre; pero la introducción de esa canción dice más o menos eso que escribí arriba)


Trabajé frenéticamente en la presentación, porque han de saber oh incrédulos del mundo, que hace un par de semanas tronaron los discos duros de chompu y de la laptop. Con eso se perdió información valiosa de la osezna y fue todo un show... Así que me concentré pues muchos estaban usando la cocina (que fue donde había una mesa lo bastante amplia para trabajar). Y como a eso de las 12.30 terminé. hip-hip. hurra!

Ahora sí, a registrarme con calma y a tomar un baño y cambiarme para ir al Congreso. para no hacerlo tan largo, llegué como pequeña libélula (ya saben, con mis manitas papaloteando para todos lados), me encontré con un querido amigo del d.f. y luego con toda la bola tabasqueña que llegó (los que conozco, que serán unos dos-tres jajajaja) Saludos aquí y allá y hasta que al fin doy con la Geles, y de vuelta a intentar inscribirme y no hay nadie. y me topo con la no grata noticia que debía dar mi presentación un día antes y eso me desanima un poco porque pues obvio que no la había dado, y me toca exponer a las 4.45. Total, que regresan todos de comer y ni modos, entro a la sala y aprovecho el momento de preguntas del primer ponente para decirle al chico del cañón que aquí está mi presentación, si te la puedo dar, verdaaaaaad? y claro que sí, la copia y no abre! lo intenta desde las opciones posibles y nada (luego supe que mucha gente tuvo ese problema, valiente consuelo)... y se me ocurrió: traje una laptop, la podemos conectar al cañón? sí, claro que sí... ahhh, respiro tranquila y me siento para escuchar y contar cuantas personas faltan para que yo pase.

Al fin toca mi turno, hacen el switch de máquina y ja-ja. La máquina no reconocía el cañón. Chaaaale. Reinician todo y anuncian que hay un problemita técnico, así que hay un receso de dos-tres, cinco. no, diez minutos... pongo mi temporizador a 7 min para no pasarme de los 10 que me dan; dicen sigue el trabajo tal, presentado por fulanita equis, y ya veo la proyección en la pared y casi casi digo siguiente, cuando se vuelve a trabar la máquina! sólo dije: murphy, déjame en paz (porque coincidirán en que solo el fiel Murphy es capaz de estas travesuras de último momento). me reí porque me provocó hilaridad el asunto (tanto rollo para venir, tanta cosa para que al final un problema murphyesco me detenga) pero NO! a estas alturas ya tenía completa seguridad en mí misma (porque en la presentación previa a la mía todavía tenía las manos frías y estaba muy nerviosa).

Así que si bien no me lucí, porque ya saben mis limitaciones a la hora de la vdd, al menos manejé bien la situación, hablé muy rápido porque una: sentía el tiempo encima, y dos: eso de hablar con pausas no más no se me da... No sé si me fue bien pero al menos salí del paso. Dije lo que tenía que decir, sobre todo parte de mi conclusión que siento que es importante (o al menos así me lo parece). Geles hizo una pregunta que no contesté acertadamente y al final recibí mi diploma y fui a sentarme. Pasé la prueba...

De ahi, pues a dar una vuelta por los dos carteles de Geeeeles, y por los de los coterráneos. Me interesó uno de un chico de no-sé-dónde sobre las plantas empleadas por curanderos de la selva como antidoto para el veneno del Bothrops (aka nauyaca) y más me sorprendió que teóricamente en Tabasco hay un grupo de investigadores (léase compañeritos de biología) que están trabajando en ello (será tú?).

Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

22:25 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email

in the amazing-race! (parte UNO)

Como algunos de ustedes saben, metí el resumen de mi minitrabajo para el Congreso de Botánica de este año en modalidad oral -cómo se me ocurrió semejante barbaridad!- y pues me lo aprobaron y llegó la fecha y no tenía ni un peso partido por la mitad para asistir.

Hablé con mi madre y nada. Con otra persona que me ha insistido en que "cuando quieras Gilda, si necesitas dinero solo dime" y pues tampoco tenía en esta ocasión. Total, que era martes y estaba completamente resignada para no asistir, así que para relajarme conecté mi máquina de coser y me hice una falda que no salió tan mal.

Martes en la noche: la mamá osa llama para decirme que si todavía estoy a tiempo para el congreso. Me puede prestar una lana, pero en partes. Así que sobres! lo que sea es bueno y que luego me depositaba para el regreso. Y allá me tienen en una carrera loca desde esa noche. Para empezar, a lavar mi ropa. No hemos tenido mucha agua en casa así que esa actividad estaba pospuesta. Improvisé un tendedero sobre mi cama y puse el venti a todo lo que daba, mientras yo abajo me moría de calor, pero no importa. Lo importante es que se secaran mis calcetas, mi sueter y mi pantalón... ah, y también mi falda nueva porque me quedó remona...

Miércoles en la mañana: viaje a Cárdenas para usar la laptop de la mamá osa, y hacer una búsqueda en internet sobre la manera más rápida para estar en Zacatecas el jueves a las 4 de la tarde a más tardar. A medida que buscaba las opciones por tierra y por aire mis esperanzas, aunque seguían firmes, ponían a prueba mi paciencia. Conté y repasé todos los tiempos de viaje y nomás había UNA opción: usar el avión cuando menos en una parte del recorrido, de acuerdo a dos itinerarios posibles:
1. Avión Vhsa-Toluca, camión al d.f. (santa fé), camión a zacatecas (saliendo de la central del norte).
2. Camión Vhsa-México (tapo), avión México-Zacatecas (aeropuerto).

claro, había otras opciones que estaban fuera de toda posibilidad, una por el costo (avión desde villahermosa), y otra por el tiempo (todo el recorrido vía terrestre).

Dado mi bajo presupuesto (2,500 pesos) decidí arriesgarme y tomar la opción uno. Salí de Villa a las 9.55, llegamos a Toluca como a las 10.30 (malas condiciones del viaje), arribamos al d.f. antes de las 11.30 y ahí se puso buena la cosa. Tomé un taxi y la pregunta obligada es: cuánto hacemos para la Central del Norte? y acertadamente el taxista contestó: cuánto quiere hacer? le expliqué que debía llegar antes de las 00.10 porque mi camión salía a las 00.15, y en la siguiente línea a las 00.16 (el siguiente camión salía hasta las 7 de la mañana, así que tenía que llegar a tiempo). Y pues solo dijo: no se preocupe, hasta le va a dar tiempo para tomarse un café. y ni aguas dijo. tomó paseo de la reforma y el recorrido turístico estuvo de pelos, claro con pocos segundos para ver los lugares interesantes porque iba como flecha. se pasó varios altos y en un momento, allá por garibaldi pensé que nos detendría alguna patrulla por exceso de velocidad pero no ocurrió así.

Llegamos a tiempo. Justo a tiempo. ETN ya no tenía lugares. Chin! y en ODM afortunadamente había uno. Así que lo compro, faltaban 5 min para salir, como no había comido desde el desayuno fui a comprar una torta, tratando de recodar qué cosa no debí comprar en ese lugar -por una experiencia anterior- y resultó que compré lo que no (una hamburguesa) y pues ya que... Hago la cola para subir y un grupo de teatro callejero tiene problemas para abordar. Que si los boletos, que si el equipaje, y tardamos como 15 min más en salir. A estas alturas puedo respirar tranquila. Dios ha sido más que mágnanimo con la osezna. Llegué a tiempo a cada lugar y ya podía estar tranquila. Thanks God!

Tomamos el camino a Zacatecas por San Luis e hicimos una parada en no-sé-dónde. Bajé a tomar agua porque ya me estaba deshidratando, y algo dulce para mantener mi nivel de golosina en la sangre, y al regresar encuentro un tipo usurpando mi lugar. Todavía se me quedó viendo como extrañado de que yo me hubiera parado justo ahí. Me quedé paradita viendo el número de mi silla y el otro me veía extrañado. Cuando ví que no se inmutaba le dije: ¿es este su lugar? me parece que yo viajo aquí... (palabras similares, estaba media dormida). Al fin llegamos cerca de las 9 de la mañana a Zacatecas y de ahí me fui al Hostal (en el bus 8). Luego de tomar una calle equivocada y corregir el rumbo, llegué y apenas pisé el hostal amablemente me indicaron dónde podía trabajar con la compu...

... to be continued

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12/10/07

Notas sobre un funeral

La semana pasada asistí al funeral de mi padrino. Un hombre de una fe católica-romana bastante fuerte, que colaboró mucho con su Iglesia desde su posición de laico. Sus últimos meses de vida estuvieron marcados por un cáncer y otras anomalías que le impedían la visita regular de sus amistades; sin embargo, tuvo la suficiente lucidez para saber cuándo y a qué horas su Señor lo llevaría (cosa bastante sorprendente! para mi). Aunque no tuvimos una relación estrecha, por múltiples razones, sí teníamos el trato cordial cada vez que nos veíamos; de manera que consideré oportuno asistir al velorio.

Me impresionó ver la cantidad de gente que llegó, similar al número de gente que ha llegado a los velorios de algunos de los pastores presbiterianos que murieron en la última década y que son grandes. Entré a la sala del velorio (capilla ardiente o cómo se llama?) y por ser una persona mayor obviamente todos los deudos estaban bastante tranquilos. Iban a comenzar a rezar el rosario y allí estaba yo paradita cerca de una pared cuando dos chachalacas mayores no dejaban de hablar y reír a voz en cuello... continuaron con las letanías y dos señoras que estaban adelante de mí comenzaron a chismear como si ya el rezo hubiera terminado. Obvio es de suponer que a estas alturas yo estaba más que indignada. De manera que me puse a pensar (y he dado la instrucción correspondiente) de que en mi propio velorio (si es que lo hay y si es que llega gente) no se permita el chachalaqueo a la hora del culto o de los cantos o de las oraciones. Tal vez escribiré algunos carteles que inviten al recogimiento y la meditación si van a despedir mis restos mortales...

También quedé fascinada con la cantidad de flores y coronas que llevaron. Flores rojas, anaranjadas, amarillas, blancas, moradas. No podía dejar de admirar cada nueva corona que ponían; (sí, también quiero que en mi velorio haya muchas flores).

Mientras estaba ahí, y dado que la muerte es un proceso del que todo nacido va a participar con toda seguridad (excepto los que no gustarán la muerte pero ese es otro cantar), me puse a pensar en este ritual colectivo de despedir al muerto y de consolar a los deudos. Es una reunión cuya finalidad, aparte de despedir al muerto, es de algún modo consolar a los deudos. Cómo sucede esto, no lo sé bien. Tal vez un abrazo es suficiente, tal vez unas palabras o tal vez con solo quedarte parado o sentado y ya...

No pude menos que evocar las palabras de Borges:

Por el deceso de alguien -misterio cuyo vacante nombre poseo, cuya realidad no abarcamos-,
hay hasta el alba una casa abierta en el Sur...
Lento el andar, en la posesión de la espera, llego a la cuadra y a la casa y a la sincera puerta que busco
y me reciben hombres obligados a la gravedad que participaron de los años de mis mayores,
y nivelamos destinos en una pieza habilitada que mira al patio
-patio que está bajo el poder y en la integridad de la noche- y decimos, porque la realidad es mayor, cosas indiferentes...

Me conmueven las menudas sabidurías que en todo fallecimiento de hombres se pierden
-hábito de unos libros, de una llave, de un cuerpo entre los otros-
frecuencias irrecuperables que fueron la precisión y la amistad del mundo para él.
Yo sé que todo privilegio, aunque oscuro, es de linaje de milagro
y mucho lo es el de participar en esta vigilia,
reunida alrededor de lo que no se sabe: del Muerto,
reunida para incomunicar o guardar su primera noche en la muerte.

(El velorio gasta las caras; los ojos se nos están muriendo en lo alto)
¿Y el muerto, el increíble?
Su realidad está bajo las flores diferentes de él
y su mortal hospitalidad nos dará un recuerdo más para el tiempo

16:31 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email