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12/11/07

Desastre natural y la cultura del agua.

Villahermosa, Tabasco. Noviembre de Dosmilsiete.

Los últimos dias de Octubre y los primeros de Noviembre fueron los peores días que ha vivido Villahermosa en muchas décadas. No me atrevo a decir siglos porque eso no me consta; pero sí que esta tragedia es la peor inundación que ha visto mi ciudad en el último siglo. Si han visto las fotos de una inundaciòn de principios del siglo pasado pues verán la gran, enorme diferencia entre esa inundación histórica y ésta, nunca antes vista.

En Tabasco se habla mucho de la cultura del agua. En palabras de Pellicer: la tierra vive a merced del agua que sube o baje; sin embargo, creo que la mentada frase se refiere a que mucha gente está (estaba) acostumbrada a las inundaciones anuales para lo cual construían sus casas sobre pivotes, o tenían trojes dentro de las casas para guardar las cosas que podrían inundarse, etcétera.

Mi abuela, quien es oriunda de Pomoná, Tenosique, Tabasco, comenta que su casa familiar estaba hecha siguiendo esta arquitectura del agua. Creo que era una choza de cañas con dos grandes puertas opuestas que dejaban pasar la corriente del río cuando éste se crecía e inundaba las riberas. Tenían una troje donde guardaban los granos para las cosechas del siguiente año y allí subían víveres, ropa, algunos muebles y cosas de valor y la familia se refugiaba en casas de familiares en zonas altas. Y ya. Eso era todo. Y las aves de corral tenian sus corrales bien dispuestos para que en estos casos estuvieran a salvo (digamos como que segundos y terceros pisos dentro de sus casitas) y el ganado también lo llevaban a zonas altas y seguras y tan tan.

Pasaban los días de la creciente y a limpiar y lavar y aquí no ha pasado nada. Tierras fértiles para el siguiente año y piso nuevo, como dice Pellicer: esta es la parte del mundo en la que el piso se sigue construyendo; y san-se-acabó. Y me imagino yo que en todas las riberas del mundo sucede algo similar con la gente oriunda. Eso es lo que en mi humilde opinión es la cultura del agua.

Hacia esta zona chontal donde yo habito las casas se construían sobre pivotes, de manera que la creciente pasaba debajo de las casas y no había que alzar mucho las cosas.

Entonces, la gente estaba atenta a la época de lluvias y convivía con la naturaleza lo mejor que podía. Y ocasionalmente tal vez la avenida del río se ensanchaba más de lo habitual y entonces sí la catástrofe natural no se podía prever y venía repentinamente, y bajaba el agua y se remediaba el desastre y a seguir viviendo hasta la siguiente temporada de lluvias.

Pero esto que nos pasó. Esto. Ya han visto ustedes las noticias. Ya han visto las imágenes en todos lados. Los que aquí vivimos hemos sido testigos mudos de esta catástrofe. Es increíble lo que ha pasado en mi tierra.

El día que siguió a la inundación de Las Gaviotas la gente sobreviviente a la tragedia hacía sus compras de pánico. El super le subió el precio a algunos artículos, aunque cuando yo fui en la tarde ya todo estaba normal, pero no había pan bimbo, ni agua embotellada y el atún, carne, pollo, huevos, estaban escasos. La gente en las filas comentaba que estaban inundados, pero necesitaban comprar porque en las casas donde se refugiaron tampoco había mucha comida. Y en la tele las autoridades alertando contra las compras de pánico. El argumento: sí hay comida en los almacenes; los anaqueles se ven vacíos porque no hay estibadores; pero comida sí hay (valiente cosa, de qué nos servían las bodegas llenas si no había quien las pusiera a la venta).

Ese día y el siguiente la gente caminaba en las calles como idos. Aún no se comprendía la magnitud de la tragedia, pero los primeros reportes aseguraban que gente que nunca en la vida se ha ido al agua ahora estaban hasta el techo. Una tragedia. Yo misma fui al super cantando los versos de:

En el jardín de mi vida se marchitó la flor de mi única ilusión
porque mi novia querida abandonó estas tierras para no volver.
Todo está triste, muy triste. Hace falta su risa, su dulce canción.
El Madrigal azul no está, está enlutado
Y ya no volverá mi única ilusión.

Oye la canción que lleva latidos del corazón
en la gran tristeza en que Tabasco está
.
Desde que te fuiste el río Grijalva enmudeció:
no canta el poema de mi veraz tierra tropical.

Piensa mucho en mí como piensa mi alma siempre en ti
y que nadie borre mis besos ardientes
y que en la belleza de tus negros ojos
siempre se retrate este trovador
. (las canciones chocas siempre tienen una parte sensual, usted lo puede evitar? yo no...)

Y pues luego se vino toda el agua a esta parte de la ciudad y el centro y muchas colonias que JAMÁS habían visto una inundación sufrieron lo peor. Y los helicópteros! Y uno orando porque rescataran pronto a los que ya tenían el agua hasta el cuello. Así unos dos o tres días. Luego aminoró el número de helicópteros en el aire y se entendía que llevaban comida y había menos desesperación, pero solo un poquitín menos.

Y después lo que ya hemos visto y oído por todos los medios. Que es un desastre natural, que Tabasco es zona de emergencia, que viene ayuda de aquí y de allá (y habrá qué ver cómo le hará esa ayuda para sortear la corrupción multinivel) y los culpables son los otros y no nosotros, y Tabasco no se rinde, porque el pueblo de Tabasco es fuerte y otras frases tan efectivas que uno se las llega a creer y cantamos como Bob construye: sí podemos!, y no nos vamos a dejar (de qué o de quiénes, alguien quiere explicarme por favor?) y ahora es tiempo de la reconstrucción de Tabasco.

Me pregunto dónde comenzó este desastre natural: en las aguas aprisionadas de las presas? en los vigilantes de las presas que no estuvieron pendientes del nivel de las aguas? en el servicio meteorológico que no predijo aproximadamente la cantidad de agua de la temporada de lluvias? en la gente que vive en antiguos lechos de ríos y lagunas? en este o en aquel innombrable? dónde? porque en la naturaleza no creo. A menos que repare en el hecho de que todo cerebro humano forma parte de la naturaleza y entonces sí, debiera concordar con ellos en eso del desastre natural: unas neuronas con mal funcionamiento de sinapsis. Desastre natural...

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