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19/12/07
Navidad, Navidad, es un día de alegría y felicidad eeee!!!
Pues ya estamos a un paso de la navidad navidad blanca navidad... Aunque en estas latitudes nunca es blanca en realidad.
Estamos en contingencia y nada, que el walmart y la plaza cristal están llenos todos los fines de semana y uno se pregunta: cuál contingencia? Pero es comprensible, yo aún no me atrevo a ir al centro por el gusto de ir, y menos comprar en la zona que se inundó.
Todavía me acuerdo de cómo osé ir a las Gaviotas dos semanas después de la tragedia y aunque sólo estuve en la calle principal me arrepentí de haber ido porque qué necesidad de impregnarse del olor nauseabundo de los alrededores y de los gérmenes y de toda esa pestilencia... La verdad que es una verdadera pena lo que toda esa gente está viviendo y vivirá los próximos meses. Si con sólo pensar en el olor ya le da tristeza a uno, imáginense al saber que se ha perdido todo.
Pero decía, la blanca navidad ya está a la puerta. Como era de esperarse fui a comprar los regalos navideños, porque me enamoré de unas canastitas de baño que vi en el Home Mart y tenía que comprarlas, imperativamente. Así que en una de tantas hacia allá dirigí mis pasos y compré la mínima cantidad posible y fui a otras tiendas por los siguientes regalos. Lo más difícil fue comprar alguno de los backyardiganes para mi querida sobrina: no más no hay, noai; de manera que tuve que comprarle una rana que le enseñará las letras del alfabeto (espero).
Y pasé el fin de semana forrando regalos (me instalé como la forradora oficial de regalos jeje). Me gusta ver los regalos bajo el árbol y esperar al día señalado para abrirlos. No sé cómo ha sido la navidad para ustedes, pero yo puedo decir que es un tiempo maravilloso si uno está con su familia o con las personas que lo quieren a uno. En estas fechas no basta con estar con quienes quieres sino con quienes te quieren. He estado en Tenosique, en Puebla, en el D.F., en Aguascalientes, en Villahermosa, en Cárdenas, y de todos los lugares el mejor es definitivamente mi hogar, dulce hogar (bueno, a veces un poco amargo, pero en término generales dulce hogar). No hay nada como estar con los que te consideran uno de ellos. Ah, la pertenencia...
Y esta es mi ciudad. No importa qué otra contingencia mediática enfrentemos, ni qué otras ineptitudes del más allá y del más acá tengamos que soportar. Pasaré aquí estas felices fiestas y qué contingencia ni qué contingencia. Ya hasta yo me creo lo de que Tabasco es más grande que sus problemas, y ahora quiero a Tabasco más que nunca, y Tabasco está de pie, y Tabasco no se rinde (frases todas producto del genio creativo de la agencia que lleva la publicidad oficial).
El próximo sábado celebraremos nuestra tradicional cena navideña con la mamá Osa. En apego a las antiguas tradiciones osízticas la hacemos unos días antes del 24 de diciembre o más comúnmente unos días después, entre el 24 y el 31. Y es tan tradicional que no siempre es cena: este año será comida, y comeremos el tradicional pozole mexicano como platillo navideño; así de apegados somos a las tradiciones.
Yo tengo un arbolito navideño de plástico, comprado hace unos 4 años; sin embargo, mi espíritu navideño es tal que se ha convertido en un árbol itinerante en las casas de mis sobrinos y todo parece indicar que así seguirá por mucho tiempo más en tanto yo no decida comprar otro nuevo árbol... Sin embargo, para la tradicional cena osíztica ya compré un pinito de 12.50 de wal mart, unas lucecitas apiñonadas de Home Mart y forré dos campanas de unicel con lentejuelas rojas (sí, eso fue una mala decisión pero la situación económica me orilló a ello). Y ya. Tengo en una caja grande todos los regalos (míos y de mis familiares) que serán intercambiados el mencionado día y estoy a la espera de que la blanca navidad llegue cargada de regalos para nosotros.
Quizás ustedes piensen que veo la tragedia y no me hinco, pero la verdad estas tragedias planificadas quedan tan fuera de mi comprensión que he optado por pensar que en los próximos cinco años al menos Tabasco no volverá a inundarse. Ya está fluyendo la ayuda económica que solventará los gastos (el que lea entienda) y ya comenzó el pleito por el botín, así que la tranquilidad en cuanto a las posibles tragedias futuras está asegurada. Si hasta han inventado una nueva placa tectónica que pasa justo debajo de Tabasco, ya puedo esperar cualquier explicación de los desastres naturales que vendrán en un futuro lejano.
Por lo pronto, me uno a las hordas tabasqueñas que le hacen el fuchi a la tragedia y se han volcado al centro comercial de clase media a comprar y gastar y gastar los centavos que van y vienen y que el próximo año echaremos de menos y diremos qué cómo fuimos a comprar tal y tal cosa... pero ya ven, mejor gastarlo que perderlo, no creen?
Y pues yo ya comenzé a recibir los regalos navideños de la Mamá Osa, que como siempre se adelantan unos 24 días antes del 24, y esta vez consistieron en dos hermosos pares de zapatos: mis primeras zapatillas compradas en unos ¿8 años? y otro par de zapatitos bonitos, amén de los otros dones con que las mamás osas obsequian a sus oseznas. Me falta el outfit que combine con ellos pero eso ya viene siendo lo de menos. Y pues el regalo más grande que tendría, no sólo yo sino todos mis coterráneos, será tal vez que nos dejen de hablar de contingencias y tragedias anunciadas con bombo y platillo sólo para decir qué bien lo hicimos en la prevención y vean qué chidos somos. Sí, ese será mi pedido a Santa y espero que lo cumpla, porque esperar a que los Reyes Magos me hagan el milagrito está cañón...
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Comentarios
Esta poca madre!!!
la neta... tienes la boca llena de puritita razón!
Te amo amiga!!!
Anotado por: lalita!!! | 20/12/07

